Cada vez son más las chicas que envían fotos y videos de alto voltaje a través del celular, por mail, o las suben a las redes sociales, sin medir las consecuencias. El fenómeno se masificó y preocupa a los padres. ¿Qué podemos hacer?
Con su BlackBerry, S. fue al baño. Se paró decidida frente al espejo mientras se deshacía de la remera blanca y el corpiño con florcitas. Ubicó todo su pelo negro hacia un lado. Una de sus lolas turgentes, la derecha, quedó expuesta por completo. Sonrío. Entonces, levantó la mano con la que sostenía el BB y sólo se escuchó el clic. Después probó otra pose. Sus pechos de adolescente–S. tiene 14 años– inundaron el encuadre de la cámara del celular. Clicotra vez. Revisó el resultado en la pantalla, eligió el contacto y seleccionó“enviar”.
En pocos segundos, las imágenes del torso desnudo de S. se expandieron viralmente. Eso, debido a dos factores: la inmediatez inherente a las redes sociales y a ese chico a quien S. le había mandado inicialmente la foto y que, sin dudarlo, la difundió entre sus amigos. Ellos, a su vez, hicieron lo propio con todos sus contactos. Hoy, chicos y chicas que nunca cruzaron una palabra con S.–que actualmente cursa el 2º año del secundario de un colegio privado de la zona norte de Buenos Aires– saben que ella es la chica que se sacó fotos semidesnuda. Enviar contenido erótico a través de teléfonos móviles o mails, o subirlas a las redes sociales como Facebook o Twitterse está volviendo una práctica habitual entre los adolescentes. Nacido al calor de las nuevas tecnologías, el fenómeno es conocido mundialmente como sexting, que es la contracción de ‘sex’y ‘texting’. Esto porque en sus orígenes los intercambios de alto voltaje se hacían a través de los mensajitos de texto. Con el abaratamiento de la tecnología y el advenimiento de dispositivos que permiten el envío y recepción de imágenes, la cosa se masificó y progresivamente empezó a subir de tono. Una encuesta realizada en 2008 en los Estados Unidos para la prevención del embarazo reveló que el 22% de las chicas habían enviado o publicado fotos de sí mismas desnudas o semidesnudas. El 33% de los chicos y el 25% de las chicas confesaron que les habían mostrado imágenes privadas hot. Este año y en paralelo con otros estudios realizados en España, México y Brasil, el Child Explotation and Online Protection Centre (CEOP), un organismo británico que lucha por erradicar el abuso sexual en chicos, reveló que el 38% de los chicos entre 11 y 17 años habían recibido mensajes con contenido sexual explícito y el 70% conocían quién era el remitente. Una de las conclusiones más preocupantes de los trabajos tenía que ver con el dato de que el 40% de los chicos entre 14 y 15 años no veían nada malo en sacarse fotos en topless. “La tecnología no sólo personaliza sino que facilita casi todo. Además, favorece la flexibilización de los límites de qué es‘mostrable’ y lo que pertenece al ámbito de lo íntimo. Pero por sentirse ‘empoderados’ por su saber tecnológico, los adolescentes pierden de vista los riesgos potenciales”, dicen Mariela Mociulsky y Ximena Díaz Alarcón, directoras de Trendsity, la consultora de tendencias. “No dimensionan las consecuencias negativas de esta práctica”, concuerda Daniel Monastersky, especialista en derecho de las nuevas tecnologías y uno de los referentes en nuestro país en temas relacionados al cibercrimen. Uno de los mayores riesgos de este tipo de conductas entre adolescentes es que las fotos que circulan a través de los celulares o están publicadas en las redes sociales sean captadas por redes de pedófilos. “Es importante concientizar a los adolescentes para evitar que entren en una zona de riesgo. El sexting, además, puede derivar en sextorsión, que es cuando el pedófilo se pone en contacto con la chica y, bajo amenaza de contarle a sus padres, le exige que se saque más fotos”,precisa Fernando Tomeo, abogado especialista en redes sociales, derecho informático y seguridad de la información. La sextorsión suele derivar en grooming, que es cuando el pedófilo toma contacto con el menor a través de Internet y concreta el abuso sexual(…)
“Somos, en cierta medida, lo que Google dice que somos. Por lo tanto, cualquier foto de alto voltaje podrá jugarte en contra en el futuro. Así como hay materias sobre educación sexual, debería existir una sobre el uso responsable de Internet. Enseñar a los educadores es clave.” FERNANDO TOMEO, especialista en redes sociales y derecho informático.
Leé la nota completa en Para Ti de esta semana.
Por M.F Sanguinetti
Fuente: Para Ti











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